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Didier Lourenço
Premià de Mar, ES

Biografía

Didier Lourenço nació en 1968 en Premià de Mar, Barcelona. A los 19 años, comienza a trabajar en el taller de litografía de su padre, donde aprende el proceso creativo y la técnica de la litografía. Se hace litógrafo y nunca dejó de serlo hasta su muerte, con una colección inédita ahora estampada. En 1988 edita su primera colección de litografías y realiza su primera exposición individual. Didier compagina su tiempo pintando sobre telas y papeles en un rincón del taller y realizando e imprimiendo litografías para él y otros artistas. Este sitio será un estudio abierto a los ojos de muchos artistas y un intercambio de conocimientos muy importante para su educación en el mundo de la pintura. En 1991 ganó un prestigioso premio de pintura para jóvenes pintores, el segundo premio del XXXIII Premio de Pintura Joven de la Sala Parés. En 1992 repite con el "Premio Talens" del XXXIV Premio de Pintura Joven de la Sala Parés". A partir de ahí su carrera es imparable a través de diferentes exposiciones individuales y colectivas en distintas galerías del país. Albert Tàpias Portella apuesta premonitoriamente por él y realiza una exposición individual en la Galería Art Dama, de Calafell. En 1994 contacta con Javier Mariscal, y le propone trasladar su taller a Palo Alto (Poble Nou) situación sin continuidad, pero que lo marcará. En 1995, Didier Lourenço monta en Premià de Mar su propio taller, momento a partir del cual se puede dedicar plenamente a la pintura y a la realización anual de sus litografías. Su hermana Sylvie, licenciada en historia del arte, se hace cargo de la promoción y distribución de la producción litográfica. Mi trabajo siempre ha estado ligado a la litografía. Esos fueron mis inicios". Didier Lourenço En el mismo 1995 realiza dos exposiciones individuales muy significativas dentro de su trayectoria: una en la Galería Jordi Barnadas, de Barcelona, la relación con una gelería más antigua, todavía vigente, y la otra, en la Galería Art Dama, de Calafell. En 1997 asiste como artista invitado en el International Lithography Symposium (Internationella Litografiska Symposiet), en Tidaholm, Suecia, en un intercambio de experiencias de primer nivel. El 1998 es un año completo con cinco exposiciones individuales y un primer libro: “Mujeres” en Ismes Galería de Arte, de Vilanova y la Geltrú; “Colores”, en la GaLeRia, de Sant Cugat del Vallès, que se suma a la expansión impulsada por Art Dama y Barnadas; en la feria Artexpo en el stand de la Galería Art Dama; Marc 3 ofrece “12+U”, una nueva colección de litografías. En ese mismo año la Galería MarcArt, de Olot, realiza una gran exposición donde presenta el catálogo Didier Lourenço. “Del agujero del taller a la isla del arte”, con motivo de sus treinta años , con texto de Ramon Balasch y unas entusiastas palabras de doce pintores –Alemán, Alumano, Bartolozzi, Busom, Gudiol, Guinovart, Mariscal, Josep Moscardó y Ramon Moscardó, Perico Pastor, Subirachs, Viladecans. En 1999 expone “Luces irreales” en la Galería MarcArt (Girona); la Galería Art Dama (Calafell), publica un catálogo espléndido por el mismo A. Tàpias Portella, con texto de Raimon, Fitar el efímero; expone “Imagina” en la Galería B.A.T. Alberto Cornejo, por primera vez en Madrid. Sus viajes se multiplican, París, Lisboa y Nueva York, … en todos ellos toma como siempre apuntes que convierte en cuadros. En 1999 Winn Devon Art Group, un prestigioso editor mundial y distribuidor de pósters, se interesa por la obra de Didier Lourenço desde Seattle. Sus carteles se pueden ver en infinidad de sitios. Esta difusión permite que galerías de los cinco continentes se interesen por su obra original y le lleven a exponer por todo el mundo: Nueva York, Seattle, Los Ángeles, Hong Kong, Puerto Rico, Nueva Orleans, Nashville, Sudáfrica, Las Vegas, Miami , Canadá, Singapur, y tantos otros. Didier, a pesar de su proyección internacional, mantiene su relación local con algunos de sus galeristas: la Galería Art Dama, de Calafell, la Galería Jordi Barnadas, de Barcelona, la Galería MarcArt, de Olot y Girona, la GaLeRia, de Sant Cugat del Vallés, a las que se añadirán mas tarde la Galería Anquins, de Reus, y la Galería El Claustre de Girona-Figueres. Con todos ellos Didier expuso cada dos años alternativamente su incesante trabajo, uno de los más densos del país. Es más, algunos de estos galeristas, como el propio Barnadas y Anquins, llevan a Didier a ferias internacionales. En 2002 en la exposición “Pinceles silenciosos” en la Galería Jordi Barnadas, presenta por primera vez sus esculturas de bronce junto a los cuadros al óleo, abriendo un diálogo con la tercera dimensión. En el 2008 insiste en el rostro humano femenino, un tema clave en toda su producción, con la exposición “Por la cara” en la Galería Jordi Barnadas. Reincidirá en 2009 en un crescendo experimental en “Variaciones” y en el 2011 con los Stonebook, caras-piedra surgidos de la similitud de los cantos rodados y el óvalo de la faz humana, presentados en la galería de los hermanos Batlle Argimon. Didier transforma los Stonebook en cuadros con muchas piedras-caras incrustadas en un collage sobre una tela al óleo. No dejará de reincidir toda su vida cen esta línea, omo en “Women” en el 2013 y también en el 2017 en “In & Out”, dónde expone los Neighbours y las Invisibles, ampliando el repertorio de temática intimista. Helena Batlle remarca sobre la serie Brooklyn «que reanuda el interés de Lourenço por definir un rostro universal», un eje capital lourenciano y concluye: «Ahora, las caras Brooklyn subrayan la riqueza étnica a través del color desglosado. Y no es sin carga simbólica que esa nueva incorporación le permite rehacer el retrato genérico de la humanidad». En el 2021 Didier expone “Primera persona” en la Galería Anquin's, de Reus, con esta declaración: «Los colores que utilizo son cada vez más explosivos y potentes, y últimamente he optado por contar con la omnipresencia de la figura femenina.» Y el crítico de arte Ricard Mas dice: «El rostro de la chica, así como muchos de los elementos que se repiten en las obras de Lourenço, son el resultado de una lenta destilación. Y no hablo sólo de la evolución de la obra de este autor, me refiero a la historia del arte contemporáneo. Como escribió Newton: “si he podido ver más allá es porque me subí al cuello de gigantes”. El rostro de la “chica de Lourenço” es hijo del cubismo sintético de Picasso, su tratamiento del color –¡qué grande, el Titán Rojo Escarlata!– contiene la joyería de vivre y la filosofía de un Matisse filtrado por David Hockney. Su extraordinario sentido de la composición –figuras ligeramente desplazadas a la derecha– es heredero del suprematismo de Malévich, la relación felina abeura en Balthus, y la profundidad de campo es heredera de Cézanne, el primer pintor que renunció a los artificios de la perspectiva para adaptarse a la bidimensionalidad de la tela.» Encarrilada la trayectoria pictórica, en el 2018 Didier compra una casa en Pardines, en el Ripollès, para ir al Pirineo. Y aquí aborda el mundo de la escultura de hierro policromada. Era muy vitalista, cualquier experiencia, si le despertaba las ganas de descubrir cosas, hacía que se involucraba en ella. Así sucede que en Pardinas conoce al escultor Pep Hubach, herrero, pero con una parte creativa muy destacada. Didier hacía el proyecto y Pep ejecutaba el hierro. El 2020 fue el año de su primera gran escultura exenta, un gran ciclista que mide casi dos metros por dos y por seis de fondo, que se presentó en la Galería Barnadas. En ese contexto aparecen los walkers, una escultura que es una escultura-cuadro. O los bikers. El hecho de que se colgara en las paredes hacía que también pintara estas figuras. Aprovechaba los veranos en Pardines para hacer escultura, en proyectos con Pep Hubach. En el invierno, pintaba más en el estudio de Premiá de Mar. Tenía en ese tiempo la cabeza muy enfocada hacia la escultura. Meses antes de morir se trasladó a su nuevo y último estudio, una nave en Premià de Mar, el taller-estudio de sus sueños, con más de 400 m2, techos altísimos, una vidriera de luz natural, espectacular. Su taller definitivo. La muerte le atrapó cuando estrenaba su nuevo taller, con proyectos de grandes esculturas como “Ella”, en el centro de la rotonda de su vida. Sus días eternos están llenos más que nunca de viajes y exposiciones. Sus muestras individuales y colectivas siguen vivas en la pantalla de nuestra retina.
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Trabajos de Didier Lourenço