Bob Dylan, un artista propio del Renacimiento

Bob Dylan parecía el mes pasado más interesado en su nueva exposición de pintura en una galería de arte en la londinense New Bond Street, que en el premio Nobel que le acababan de conceder.

Por lo que vi en la prensa su pintura no está nada mal. Son paisajes sacados de lo que parece ser su vida actualmente: algo parecido a una road movie.

Las obras nos hablan de la américa profunda, romántica tal vez pero algo desolada de vistas como de paso. Una de ellas describe por ejemplo una carretera en medio de la nada vista desde, imagino, la ventana frontal del autobús en el que viaja. Otro un Motel abandonado… Parece que vive en una gira ininterrumpida hace lustros y que a sus 75 años hace 100 conciertos al año.

Confieso que me resulta un personaje muy atrayente que, como los artistas renacentistas (y muchos otros en la actualidad) además de su fulgurante carrera musical, lleva toda la vida dibujando y pintando. Recuerdo descubrir eso con la portada de Planet Waves, un LP suyo de los 80 cuyo diseño incluía algunos dibujos y pinturas suyas, y supongo que no será el único.

No soy de esos locos de Dylan pero la verdad es que llevo muchísimos años disfrutando de sus canciones, tanto de las letras como de su música.

Y tengo que decir que llevaba tiempo pensando que debían de concederle el Nobel de Literatura (tengo testigos). Soy consciente de que esta opinión es políticamente incorrecta entre el mundo intelectual y literario actual, en el que escandaliza su concesión a “un músico o un cantante”… “con la de escritores que hay que se lo merecen”… A mí se me ocurren varias cosas que decir al respecto: la primera que tengo mis dudas de que muchos de esas voces críticas hayan ni leído ni entendido los increíbles poemas que muchas de esas canciones llevan en brazos de sus músicas. (¡ Anda! ¡Si música viene de musa!)

Puede que muchos de esos críticos no tengan tampoco en cuenta que la poesía en sus orígenes más remotos, incluso hasta tiempos recientes, se ha recitado cantándola, por lo que tengo entendido. Parece que el cerebro retiene mucho mejor las frases si llevan ritmo, rima o música, que si no lo llevan. A mi me enseñaban la tabla de multiplicar cantándola. En la tradición oral, hasta que los poemas o los cuentos y leyendas se comienzan a escribir, imagino que esto era básico para su pervivencia y consustanciales a la poesía son, como mínimo, ritmo y rima.

Parece que Homero cantaba la Ilíada acompañado de su lira. ¿No se hubiera merecido el Nobel por tañer dicho instrumento y recitar sus versos cantando?

Otra cosa que pienso al respecto de Dylan y el Nobel es la impresionante cantidad de personas a las que nos ha afectado su obra. Tal vez sea triste para algunos, pero sospecho que la repercusión de todos poemas juntos de los más famosos poetas del s. XX no han tenido una difusión ni un impacto de una magnitud comparable a la de la obra de Dylan. Y eso creo que es importante. Es uno de los objetivos del arte, su transmisión, es un medio de comunicación y la difusión me parece una dimensión muy meritoria en la obra de un artista. No es una variable en absoluto esencial para la valoración artística, pero sí una más a tener en cuenta y digna de reconocimiento por parte de la sociedad. Y para mi generación y junto con los Beatles tal vez, pocos actores en el mundo de la cultura han tenido más influencia sociocultural.

Me muero por mencionar, aprovechando que mi suegra pasa por Valladolid, unas fotografías que me parecieron obras de arte auténticas por su potencia. En un periódico vi hace años, a nuestro ahora ilustre bardo, tocando ante el mismísimo Papa de Roma. Creo que era Woytila. Eran de un surrealismo notable, el prócer de la Iglesia sentado, casi hundido, en su solio pontificio, solo, aislado del resto de la audiencia si es que había tal cosa, con su hábito y su bonete blancos y con expresión seria y adusta, alucinado imagino ante el despliegue de un Bob Dylan pletórico, enfundado en un terno de cowboy algo galáctico, también blanco con pantalones campana y líneas de puntos brillantes en mangas y perneras muy al estilo Elvis pero con sombrero tejano a juego.

Ignoro las causas o circunstancias de dicho evento, probablemente relacionadas con la famosa conversión de Bob al cristianismo. En cualquier caso unas imágenes inolvidables que espero no haber soñado.

– Jaelius Aguirre.

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  1. Prado

    Que bien, que alguien escriba y comparta lo que tantos pensamos !!

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