EL LEGADO DE EDUARDO ARROYO, EN FLECHA.ES

Hace unos días que decíamos adiós a Eduardo Arroyo, pintor clave del siglo XX y uno de los máximos exponentes de la figuración narrativa. Artista plástico, escritor, escenógrafo y periodista, Eduardo Arroyo era un habitual en los últimos años en Flecha y en flecha.es conservamos una interesante muestra de su creación, en obras como “Parmi les Peintres” y “Faustos”, de finales de los setenta, “Brelan”, de los ochenta, y “Smoking” y “Mosca” ya de finales del 2000. Os invitamos a hacer este pequeño pero fascinante recorrido por su obra, nuestro pequeño homenaje a este gran artista de fuerte inspiración literaria e influencias dadaístas y superrealistas, con marcado acento pop, y una figura fundamental en la historia del arte en España.
Por el momento, y debido a la proximidad de su fallecimiento, estas obras no pueden ser adquiridas, pero os mantendremos informados. Mientras tanto, os invitamos a disfrutarlas, como parte de nuestro pequeño homenaje a Eduardo Arroyo, un nombre fundamental en el arte contemporáneo en nuestro país:

Faustos, 1976, obra gráfica, litografía. Medidas: 70,5 x 59 x 5 cm.

Parmi les Peintres, 1978, obra gráfica, litografía. Medidas: 70,5 x 59 x 5 cm.

Brelan, 1983. Dibujo, lápiz sobre papel. Medidas: 33 x 52.4 cm.

Mosca, 2007. Escultura. Bronce y acero inoxidable. Medidas: 12 x 39 x 29 cm.

Smoking, 2009. Dibujo, lápiz sobre papel. Medidas: 97.5 x 58 cm.
Punto y aparte merece su intensa faceta dentro de la figuración crítica, como fuerte activista político que fue contra los totalitarismos. Su obra “Los cuatro Dictadores”, una pintura en cuatro paneles con la que Eduardo Arroyo critica mordazmente la última etapa del régimen franquista en España, es una de sus creaciones más famosas y puede visitarse en el Museo Reina Sofía.

Breve biografía
Nacido en plena Guerra Civil, estudiante en el Liceo Francés y aficionado a Balzac, Voltaire o Baudelaire, tras finalizar sus estudios en la Escuela de Periodismo en Madrid en 1957 Eduardo Arroyo se instaló voluntariamente en París, donde frecuentó asiduamente la comunidad de exiliados españoles e inició su formación como pintor. El año 1960 participó en el Salón de la Joven Pintura en el Museo de Arte Moderno de París con el cuadro “La Corrida de Papillón” y al año siguiente expuso por primera vez su obra en la Galería Claude Levin de París. En París conectó rápidamente con los círculos intelectuales y artísticos de vanguardia de la época.
Sus obras sobre los retratos de dictadores entre los que se encontraban Franco, Hitler, Mussolini y Salazar, presentadas en la Bienal de Venecia de 1963, provocaron una protesta oficial de la diplomacia española. Y su primera exposición realizada en España, también en el año 63, fue clausurada por la censura.
A mediados de los sesenta comenzó a colaborar con los pintores Gilles Aillaud y Antonio Recalcati, otros de los grandes exponentes de la figuración narrativa, en la representación de una misma temática dando una visión violenta de la Historia de España. En 1973, todavía bajo la dictadura de Franco, Eduardo Arroyo fue expulsado de España.
La obra de Eduardo Arroyo está mayormente dominada por la temática española, tratada desde la ironía y la crítica. A partir de los ochenta aborda con mayor frecuencia temas de política nacional e internacional, pero siempre desde la comicidad crítica.
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