Ancla de terrones
de azúcar,
dulce.
Sobre la que crecen
mis raices,
se expanden.
Sobrevuelo el sol,
me hago horizonte
lloro, dejo caer mi agua,
destilada emoción para regarla entera,
la esfera, entera.
El amor hizo brotar
verdes capullos
donde aquellos creían ver
heridas
saetas del rencor,
de la envidia o el odio,
no eran más que las armas
de mi conocimiento,
el esculpir de mi piedra,
la pureza de mi agua.
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