En la obra de Florentino Díaz la noción de estructura siempre ha tenido
una importancia destacable, jugando un papel central en la definición
de su poética, la cual se ha venido formulando sobre nociones
de tipo ideal, utópico, al tiempo que construyendo modelos generativos,
algunos tan determinantes como el de estructura formal de casa
o los de representaciones simbólicas de muebles, con insistencia en la
combinación o juego trino de mesa, silla y armario.
Con todo, la singularidad de la propuesta de Florentino Díaz constituye
más una actitud o una facultad operativa que una militancia dentro
de una tendencia o estilo,supuesto que,como observó Roland Barthes,
“el estructuralismo no es una escuela o un movimiento, sino una actividad,
de modo que cabe hablar de la actividad estructuralista al igual
que se habla de la actividad surrealista”.
Ahora bien, en esta actividad o actitud suya, lo que originariamente
importa es el propio concepto de estructura, entendido como un sistema
o como un conjunto de sistemas cuyos mecanismos actúan a la
manera de fuerzas estructurantes. Lo cual supone afirmar que en la obra
de Florentino Díaz la estructura no constituye la realidad última,
sino que viene a ser el modo según el cual se articula la realidad del
objeto artístico, al que al mismo tiempo sirve de principio de explicación.
Así, dentro del fuerte sentido estructural que denotan la escultura,
la pintura y las instalaciones de Florentino Díaz, conviene entender
la estructura a la manera propuesta por el filósofo Jean Piaget, o sea
como “un sistema de transformaciones que comporta leyes en tanto
que sistema, y que se conserva o se enriquece por el propio juego de
sus transformaciones, sin que éstas vayan más allá de sus fronteras o
recurran a elementos exteriores” (Le structuralisme, 1968). Pues
bien, en este carácter fuerte de transformabilidad, o de maleabilidad,
se apoya y se hace explícito el conjunto de esta práctica artística, cuya
trayectoria se puede describir no como una sucesión de conceptos
y de métodos que se sustituyen, sino más bien como un conjunto
de círculos cada vez mayores que integran las producciones anteriores,
a las cuales aportan nuevos enfoques y posibilidades de interpretación.
Aquí las transformaciones vienen a ser como nuevas puertas
abiertas en una misma y fundamental tarea general.
JOSÉ MARÍN-MEDINA. Febrero 2004
“La actividad estructuralista de Florentino Díaz. Proyecto Hôtel de Ville”.
|

 |