María José de la Chica
Madrid, 1960
Encinas I, 2008
Encinas I, 2008
Acrílico sobre lienzo.
130 x 110 cm.


Un antiguo pintor chino, por encargo del mandarín, viajó a tierras lejanas
consideradas como el Edén. Pasado largo tiempo, tanto que el
mandatario había olvidado el encargo, el pintor regresó a palacio para
mostrar su trabajo primoroso, pero el sátrapa desencantado con
la obra, le recrimina y abochorna delante del séquito de su palacio. El
pintor, herido en su orgullo, decide introducirse en el cuadro, subir
por el sendero hacia la lejanía de las montañas y desaparecer en su
paisaje. Esta insólita decisión sorprendió a la corte, pero lo que desconcertó
al todopoderoso de la interminable China, fue contemplar
que a medida que se alejaba el artista por el camino que había pintado,
el paisaje se desvanecía devolviendo a la tela su blanco original:
el símbolo de la luz y de la nada.
J.L. FAJARDO. Madrid.Abril de 2003